Cristian se está masturbando en la cama mientras con un ojo ve las fotos de una muchacha desnuda en su celular y con el otro revisa la puerta de su cuarto que ha quedado entornada. La madre irrumpe vehemente y prende la luz.
-¡Cristian! –Se tapa los ojos y amaga con apagar la luz de nuevo. Cristian se tapa entre las sábanas y deja su celular al costado  -.¿Qué estás haciendo?
-Mamá, por favor. Apagá la luz y cerrá la puerta.
-¿Pero a vos te parece? A tu edad estar haciendo eso. ¿No te enseñé nada yo?
-Por favor, andate en este momento.
-Vas a cumplir veintidós años nene. ¿Por qué lo hacés? ¿No estás conforme con tu novia?
-Mamá, te lo pido por favor dejame en paz. No estoy teniendo esta discusión con vos.
-¿Cómo que no? Soy tu madre, te estoy preguntando algo cuerente. Bernardo, vení.
-Por favor tragame tierra.
-¿Qué pasa vieja?
-El nene estaba viendo chanchadas desde el celular mientras… mientras se tocaba el pito  – Le dijo al oído.
-Pero pibe. ¿No tenías una novia vos?
-Les pido por favor que me dejen en paz. No puede ser que no tenga privacidad.
-Che, escuchame. Tenés que cerrar bien la puerta si querés… erm. ¿Me entendés?  – dijo mientras se acercaba hasta la cama. Amagó con sentarse pero pensándolo bien se quedó de pié.
-No viejo. No le digas eso. No lo tiene que hacer.
-Mami, te llama la tía.
-Gracias Coquito. Hola, Mirta ¿Cómo estás? Mal querida, el nene, a su edad y todavía se toca.
-¡Uy! ¿Qué pasó? ¿Quilombo?
-Mirá, lo que yo te quiero decir es que no está mal lo que estás haciendo ¿Entendés? Es natural.
-¡Epa! Esta es la novia de Cristian. Que buena que está.
-Salí de acá pendejo.
-Bueno che. No se peleen. ¿Entendés lo que te quiero decir?
-Lo único que quiero es que se vayan ya de mi cuarto. ¡Te dije que dejaras mi celular!
-¡Ay! Si horrible. Bueno, dame un segundo. Nene, la tía te quiere hablar. ¿Quiere saber qué te pasa?
-¡Vayanse! ¡Pero la puta madre!
-¿Pero cómo me vas a hablar así? Tan mal te eduqué. ¿Lo escuchaste?
-Vamos Esther. Dejémoslo tranquilo. Son cosas de la juventud.
-Ninguna juventud. Eso está mal.
-Pero no digas pavadas che.
-Vos lo querés apañar porque vos también te tocás el pito.
-¡¿Pero quién te crees que sos vos para hablarme así?! Vamos, pa’ fuera.
-No me voy nada hasta hablar con mi hijo.
-Che, me pasás las fotos por bluetooth. Por fa. No se las muestro a nadie, posta.
-Al pibe me lo dejás en paz.
-Correte, lo querés llevar por el mal camino.
-¡Basta! ¡Todos ustedes, basta! No puede ser que en esta casa no me pueda hacer la paja en mi propio cuarto. Se van, se van.
-Nene tapate por favor.
-Ya lo escuchaste vamos –Esther y Bernardo se van.
-Che, la próxima cerrá bien la puerta o andá al baño.
-Dudo que haya próxima vez, pero gracias.
Coquito sale del cuarto dejando la puerta bien cerrada.

Manuel Bláuab ©
2011   – Buenos Aires

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